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Tras las cortinas

por Karelia
lunes, 16 de noviembre del 2009 a las 02:02
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Fueron solo unos instantes de la que será ya para siempre tu tarde. Lo que tú deseaste, me avine a cumplir. Y luego te dije que te fueras. Un hermano no puede pedir cosas así.

La agonía

por Karelia
viernes, 06 de noviembre del 2009 a las 04:10
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En voz masculina.

Que dulce esa agonía que cae sobre mí

cual nieve navideña en plena luz del día,

que suaves sus dolores, que tiernos esos copos

que blanquean todo el pueblo, el alma me congelan...

que hermoso ese sueño preñado de cantares

de alados serafines, las gratas criaturas

bajadas desde el cielo, cobrizo, acerado,

en ese cruel invierno... que suave ese latir

que casi ya no late, la visión no discernible

de mis ojos que se entregan,

mientras los niños de las calles

desgranan villancicos para que a las familias

sentadas a la mesa, henchidas de alegría,

a Diós le dén las gracias por seguir todos unidos

sin que ninguna silla reste ante ellos vacía...

ésa es también mi alegría, tendido en la cama

mortuoria, envuelto en viejas sábanas,

completamente solo en el cuarto donde un día

me viera arrojado del seno de mi madre,

llegué para vivir, llorando cual si me fueran a matar,

y ahora me voy para morir, sonriente

como si alguien la vida me hubiera regalado...

 

Que hermosas esas voces  blancas

que de la mano me acompañan

hacia el trance de la muerte, son bellas,

precioso madrigales, las ultimas caricias

en esa pulcra Navidad que cierra orando:

Requiem Cantim Pace... Jesús carnal!

Contar que...

por Karelia
jueves, 05 de noviembre del 2009 a las 03:37
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Todo mi mundo está hecho de cristales que se van rompiendo impotentes ante la luz... y de mentiras, para que se vayan los buenos y no cobren daño. Y no se acerquen los malos y me rasguen un poco más. Todo mi mundo es una habitación. O dos... tú ya sabes, la tuya es igualmente mi habitación. Y la calle circunda la casa del padre como una serpiente enroscada. No sé por qué. Pero, la mía, es la única calle circular de la ciudad. Y me digo que papá no logró escapar porqué esa calle de tosco pavés es en realidad una muralla que nos desune del resto de la gente. Por eso papá no supo salir, se metió en mí... y eso no debió hacerlo, dicen. Pero ahora, tras pasado tanto tiempo, que más da. Y luego se colgó para pintar ante mis narices en un óleo terrible su reclamo de perdón. Y solo pude admirar la belleza de lo terrible. Papá, lo más cruel fusite para mí y por ello siempre estuve enamorada. Y, consecuentemente, mamá nos odió, mamá nunca me quiso a su lado... y ahora, solas las dos, somos alcranes que se persiguen para inyectarse veneno letal: nos querríamos morir, pero luchamos para que la una no logre matar a la otra. Es como el condenado a muerte al que salvan de su intento de ahorcarse para así poder reventarlo a tiros unas horas después en el patio de la cárcel. Somos el puro veneno que nos inyectó esa casa llena de truenos, de monstruos del pasado, de libros quemados.... de historias que nacieron para no ser contadas.

Me he quedado sola, los dedos de mis manos corren sobre el teclado persiguiendo letras: ensucio la pantalla con los diablos que llevo dentro. Y la madrugada avanza como si en su vientre llevara un ejército de soldados... los soldados de mamá, que borracha, me está espiando desde la puerta de la cocina. Como cada noche.

Susurra para que yo la oiga: zorra...

Y yo me toco para que ella me vea y le cause repulsión. Así sufre quién odió tanto algo que no tenía porqué ser perverso como acto... si ella no hubiera estado por aquí.

Por eso, cuando te voy a contar que... sé que debo callarme.

foto extraída del blog: "Cine Político Hispano".

Nocturno

por Karelia
sábado, 24 de octubre del 2009 a las 19:44
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La calle se encontraba sola, la oscuridad la abrazaba: quería bailar con ella. Entonces se atisbaron las luces del coche al final de la cuesta. Y luego divisé la silueta de un Ford antiguo. El automóvil descendió muy lentamente por el pavés. Desde mi ventana yo seguía rogando que no aparecieras. Pero nunca he confiado mucho en ese dios tan cobarde. El auto se detuvo ante la casa de Erich. Se dejó de oir el ruido del motor, se murieron las luces. Y yo conté cuatro minutos largos antes de que tú, con tu última chica, llegaras por la acera invadiéndola de risas. Y entonces sonaron las ráfagas de las ametralladoras. La calle volvió  a restar silenciosa, comida por la oscuridad. Pero ésta ya no deseaba bailar con ella. Yo, echada sobre la cama, me preguntaba el por qué de tanto odio en mi seno. 

Tras esa niebla cálida

por Karelia
sábado, 17 de octubre del 2009 a las 19:18
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Ya da inicio la madrugada,

empieza mi tiempo de angustia,

cuando no siento nada,

cuando soy un trozo de carne

flotando en la cama.

 

Me he tomado la última píldora,

de todas cuantas me sacuden

durante la jornada,

ésa debe hacerme dormir sin sufrir,

pero no hay nada perfecto.

 

Siendo así que,

a veces despierto, muy asustada,

temiendo estar muriendo,

o que ya me he muerto,

la química no me sirve para nada.

 

Ya me duelen los ojos hasta cerrarlos,

y las piernas se hallan del todo cansadas,

el corazón juega a pararse y reanudarse,

miro tu foto y no veo tu cara:

nunca sé a que último santo me encomiendo.

Suicidado en un banco del parque

por Karelia
sábado, 10 de octubre del 2009 a las 16:36
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Mi papá se ha disparado en la cabeza

y una brecha arroja sangre

a su uniforme tan hermoso.

Sentado, sus botas negras

relucen tan de mañana.

 

Mi marido ha acabado con su vida,

ha acabado con la mía,

oficial cobarde,

las arañas escapan de la tela

de las banderas, Berlín se asa

y nadie va a firmar el acta

de que todo ha terminado.

 

Mi honor de hitleriano

me obliga a matar a un último ser

y yo soy a quien tengo más a mano,

los rojos del Este rompen los cristales

de las puertas con que cubrimos

nuestra ciudad hecha con verdugos,

delatores y  cobardes... de cobardes.

Que las ratas se coman mis botas

y los mendigos se coman mis pies.

 

Mi padre cuelga su cabeza

tras el respaldo de este banco ensangrentado

y mi futuro será saltar por encima de las minas

que él me ha dejado.

Y si un día hago pum! seré la niña

más feliz sobre la tierra...

lioquidada y troceada, si!

(Poema escrito a a 4 voces).

 

 

 

¿Quién soy yo?

por Karelia
lunes, 05 de octubre del 2009 a las 18:33
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Eres adorable... por estar perdido, tan muerto de frío, hermoso, bello, roto por tu miedo, separando espacios que llevabas dentro. Eres el ser más precioso que yo he conocido, el beso suave que, cual la nieve azul, delata que estás, pero no te encuentras... tu enfermedad te hace glorioso, único espécimen, más convierte mis deseos en irrefrenables ansias de llorar.

Cuando pienso que estás conmigo y veo esos ojos verdes con estrellitas de brillo, te imploro que te internes para que controles tu locura, que dejes que te medique, para así estar medio dormido... junto a mí. Siento que soy muy cruel por querer que tu cerebro deje de galopar por ese prado sin límites ni puntos referenciales, pero, amor, no puedo más... ver que te hundes entre tu nieve, que te pierdes en mil fragmentos, que no sabes a que juega esa mente que quiere que la olvides... Te digo: "Alfredo!" y me respondes sorprendido: "¿Y ése quién es?".

¿Quién es aquél a quién tanto he amado? ¿Cual de sus pedazos es mi enamorado? ¿Qué era el amor desaparecido en la tormenta? ¿Qué dios malvado lo llevó hasta las simas profundas de lso océanos? Y... Oh Señor! ¿Quién soy yo? ¿Quén soy que me pregunto, que no veo las luces nocturnas, las cuales al viajante avisan de los desfiladeros fatales...? ¿Quién, quién, soy yo...?

Els darrers dies de setembre

por Karelia
miércoles, 30 de septiembre del 2009 a las 03:59
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El color del dia es perd como la tendresa de les mans d'una noia quan es fa gran, el color del dia moribund camina vora de la platja: es reflecteix a l' aigua i la tristesa cau com una pluja malalta damunt l' arena blanca, la tristor del dia no sap on anar... perquè la vida s' acaba, perquè els dies perden llum i la solitud avança... com un desert implacable.

Els colors del dia deixen de ser una esperança per qui es lleva cercant el fugir de la matinada que en l' horitzó es dibuixa com una gran ferida.

Traducción al castellano.

El color del día se pierde como la ternura de las manos de una chica al hacerse mayor, el color del día moribundo camina cerca de la playa: se refleja en el agua y la tristeza cae como una lluvia enferma encima de la arena blanca, la tristeza del día no sabe a donde ir... porqué se acaba, porqué los días pierden luz y la soledad avanza... como un desierto implacable.

Los colores del día dejan de ser una esperanza para quién, al levantarse, busca la huída de la madrugada que en el horizonte se dibuja como una gran herida.

Sobre el blog

Poemas y Narraciones

Blog para dejar poemas y relatos sobre temas generales. En catalán y en castellano. Ilustrados con dibujos de compañer@s y otros artistas.

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Comentarios

Ahora (Karelia)
Pues muchas gracias. Me has dejado sin palabras... y ruborizada. Pero ya se me pasará. Un beso.PD: ......(21 ago)
El noi que sempre fuig (pateandoloscaminos)
Sencillamente gracias. De ti es imposible huir.Un abrazo...(20 ago)
El noi que sempre fuig (positiverec)
....excelente!.... simplemente excelente!..... espero leerte toda....(20 ago)
Ahora (positiverec)
"... y que me lleve el Diablo, que a fin de cuentas, como dijo Sabines, nos entendemos muy ......(20 ago)
Aledaños (Karelia)
Gracias Laura y Marce. Y en cuanto a tí, positiverec, que le vamos a hacer......(18 ago)

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