Tras esa niebla cálida
Ya da inicio la madrugada,
empieza mi tiempo de angustia,
cuando no siento nada,
cuando soy un trozo de carne
flotando en la cama.
Me he tomado la última píldora,
de todas cuantas me sacuden
durante la jornada,
ésa debe hacerme dormir sin sufrir,
pero no hay nada perfecto.
Siendo así que,
a veces despierto, muy asustada,
temiendo estar muriendo,
o que ya me he muerto,
la química no me sirve para nada.
Ya me duelen los ojos hasta cerrarlos,
y las piernas se hallan del todo cansadas,
el corazón juega a pararse y reanudarse,
miro tu foto y no veo tu cara:
nunca sé a que último santo me encomiendo.




