Suicidado en un banco del parque
Mi papá se ha disparado en la cabeza
y una brecha arroja sangre
a su uniforme tan hermoso.
Sentado, sus botas negras
relucen tan de mañana.
Mi marido ha acabado con su vida,
ha acabado con la mía,
oficial cobarde,
las arañas escapan de la tela
de las banderas, Berlín se asa
y nadie va a firmar el acta
de que todo ha terminado.
Mi honor de hitleriano
me obliga a matar a un último ser
y yo soy a quien tengo más a mano,
los rojos del Este rompen los cristales
de las puertas con que cubrimos
nuestra ciudad hecha con verdugos,
delatores y cobardes... de cobardes.
Que las ratas se coman mis botas
y los mendigos se coman mis pies.
Mi padre cuelga su cabeza
tras el respaldo de este banco ensangrentado
y mi futuro será saltar por encima de las minas
que él me ha dejado.
Y si un día hago pum! seré la niña
más feliz sobre la tierra...
lioquidada y troceada, si!
(Poema escrito a a 4 voces).




